Zelmar Michelini: 90 años





Zelmar Michelini

Todos los 20 de mayo desde hace 19 años la marcha reúne a decenas de miles de personas que piden saber toda la verdad sobre los detenidos-desaparecidos.
Un 20 de mayo de 1976, fueron asesinados en Buenos Aires los exiliados Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo, William Mhitelaw, en un operativo conjunto realizado por las dictaduras de la seguridad nacional. Ese día, Michelini cumplía años. Estamos recordando hoy los 90 años del nacimiento de un ser humano excepcional, convertido en mártir de la libertad.
Cuando Wilson Ferreira Aldunate se integró a la Cámara de Diputados en 1954, lo conoció a Michelini, que era uno de los líderes de la lista 15 del Partido Colorado, en tiempos de Luis Batlle Berres. Ferreira, un blanco de “Divisa Blanca”, lo recordaría muchos años después -entrevistado por César Di Candia- como “un muchacho brillante que se había consagrado jefe indiscutido de su bancada, quien (en un año de elecciones muy duro y agresivo) trataba de poner una cuota de cordura y serenidad”. (“Ni muerte ni derrota.Testimonios sobre Zelmar Michelini”, Fin de Siglo, 2006).
Dos décadas después de aquel crispado año 1954, ambos estaban refugiados en Buenos Aires, junto a muchos uruguayos que marcharon al exilio, tras al golpe de Estado realizado en nuestro país el 27 de junio de 1973. Ferreira, convertido en el principal conductor del Partido Nacional; Michelini, en líder de una fracción colorada, duramente enfrentada al autoritarismo oligárquico del presidente colorado Jorge Pacheco, que en diciembre de 1970 se fue de su partido (dominado por la derecha filosa); y el 5 de febrero de 1971 estuvo en la fundación del Frente Amplio, presidiendo su acto constitutivo en el Palacio Legislativo.
En aquel mayo de 1976, varios exiliados que vivían en la capital argentina fueron secuestrados por un “grupo de tareas”, en el marco de la “operación Condor”: el 13, William Whitelaw (28) y Rosario Barredo (33), que integraban la agrupación Nuevo Tiempo (escisión del MLN), y eran sus delegados ante la Unión Artiguista de Liberación (UAL), y vivían con sus hijos en Pasaje Matorral 310; en la madrugada del 18, Zelmar Michelini (53, habitación 75 del Hotel Liberty, Corrientes 626, que era senador del Frente Amplio), y Héctor Gutiérrez Ruiz(42, blanco wilsonista, presidente de la Cámara de Diputados en momentos de la fractura institucional, que residía en el apto 4A del edificio de Posadas 1011, y estaba acompañado por su mujer y sus 5 hijos); el 19, en la madrugada, el médico Manuel Liberoff (54, del Comité Central del Partido Comunista, que vivía en San Martin 2610). El 24 de noviembre de 1973, había sido creado en Argentina un Comité Artiguista de Resistencia (Bartolomé Mitre esquina Anchorena, Capital Federal), que nucleaba a todo el arco opositor a la dictadura.
Los cuerpos sin vida de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Barredo, Whitelaw, maniatados y acribillados a balazos, fueron encontrados el 22 en un auto abandonado en las calles Dellepiane y Perito Moreno de la capital argentina.
Ferreira, que estaba en una estancia en la Provincia de Buenos Aires, fue avisado a tiempo por los empleados de un comercio de comestibles del que era propietario Gutiérrez Ruiz. Salió rápidamente del lugar en un vehículo con su señora, y escapó por minutos al operativo. Cuando llegaron los uniformados, destruyeron lo que tenían a su paso. Después se exilió en Europa. Liberoff, -un importante dirigente del Sindicato Médico del Uruguay-, sigue aún en la lista de los detenidos-desaparecidos.
Michelini había nacido en Montevideo el 20 de mayo de 1924. (ver recuadros) A los 16 años quedó fascinado con Tomás Berreta, pero después se desanimó con la política colorada. A los 18 años ingresó por concurso al Banco Hipotecario, y estudió abogacía en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Militó en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEUU), llegando a ser su secretario general, lo mismo que del Centro de Estudiantes de Derecho (CED). En el sindicato de los bancarios (AEBU), ocupó cargos muy destacados. En 1948 se casó y al año siguiente, nació su primera hija. En 1952, a través de uno de un compañero de estudios (J. Batlle), conoció al líder quincista Luis Batlle Berres. En poco tiempo, se transformó en su secretario; entró en la redacción política de su diario (el vespertino “Acción”), y en la Cámara de Diputados. En 1958, pasó a ser el secretario general de la 15, y el primer titular a diputados por Montevideo.
En 1962, junto a disidentes de otra fracción colorada (la 14, con Renán Rodríguez), fundó la lista 99, que alcanzó una muy buena votación (53.591 votos; 2 senadores, 7 diputados). En los años posteriores, Michelini tuvo su propio diario (“Hechos”); en 1966 no aceptó ser compañero de fórmula de Oscar Gestido y se postuló a la presidencia (triunfó el binomio Gestido-Pacheco). Integró el “gabinete de los 100 días”, en la etapa desarrollista del gobierno de Gestido (ministro de Industria y Comercio). Opuesto desde un primer momento al pachequismo y sus desbordes (1968), su agrupación (Por el Gobierno del Pueblo, lista 99), decidió en diciembre de 1970, alejarse del Partido Colorado, formar junto a la democracia cristiana un Frente del Pueblo; y después, crear un Frente Amplio. Antes, intentó formar un espacio de oposición democrática dentro de los colorados, con el general Liber Seregni, como candidato presidencial, lo que no prosperó. En noviembre de 1971, Michelini resultó reelecto senador por el FA.
En 1973, se exilió en Buenos Aires. Trabajó como periodista (diario “La Opinión”), hizo denuncias sobre lo que estaba pasando en el pais (Tribunal Russell, 1974), intervino en todas las acciones de resistencia organizadas, recibió amenazas y presiones de todo tipo (la dictadura le canceló el pasaporte), hasta su secuestro ocurrido el 18 de mayo, y la muerte, producida el 20, día de su cumpleaños.
En 1977, Mario Benedetti escribió: “Convoquemos aquí a nuestros zelmares/en ellos no hay ceniza/ni muerte ni derrota ni tierno descalabro/nuestros zelmares siguen tan campantes/señeros,renacidos /únicos y plurales/fieles y hospitalarios” (“La casa y el ladrillo”, siglo XXI, México).
ERA INTELIGENTE, ESTUDIOSO Y , BUEN COMPAÑERO
“Yo fuí su maestra de sexto año en la escuela República Argentina, y puedo asegurar que pocas veces tuve un alumno tan extraordinariamente dotado. Era inteligente, estudioso, buen compañero. Impresionaba su facilidad de palabra y su capacidad razonadora.
Buscaba siempre los “por qué”, y a veces me ponía en aprietos. Las practicantes jóvenes decían que era porque quería hacerse ver, pero no era por eso, sino porque escarbaba, porque quería siempre saber más.
Lo recuerdo nervioso, vehemente, dinámico. Igual de chiquito que después, cuando fue hombre público”
(Pía Cuneo de Belco, en “Ni muerte ni derrota. Testimonios Sobre Zelmar Michelini, de César Di Candia, 2006).
UN CARISMÁTICO LÍDER SEGÚN WILSON FERREIRA
“En 1954 yo ingresé a la Cámara (de Diputados), como primer suplente de (Washington) Beltrán, y ahí ví por primera vez a Michelini. Era entonces un muchacho brillante, que se había consagrado jefe indiscutido de su bancada, no se si por indicación superior o naturalmente, por sus propias condiciones
La gente ha olvidado hoy el clima político que se vivió en el país entre los años 1954 y 1958, período en el cual los enfrentamientos de los blancos con la “quince” (de Luis Batlle) fueron tremendos.
Era un clima de lucha teñida de odios y y llena de choques personales muy fuertes, como hacía tiempo no se veían .
La campaña del 58, terminó suciamente con agresiones mutuas. Yo recuerdo haber dicho entonces cosas que no diría hoy y haber escrito artículos que hoy no escribiría. Michelini era uno de los pocos que en aquel momento, trataba de poner una cuota de cordura y serenidad”
(Wilson Ferreira Aldunate, en diálogo con César Di Candia)
DOMINGO MAESTRO: ERA UN LECTOR INCANSABLE
“Compraba libros en cantidades inusuales. Los fines de semana solía venir a mi librería, y se llevaba varios que consumía a una velocidad que hacía desconfiar que realmente los leyera. Pero era cierto. Volvía a la semana siguiente y yo le hacía preguntas sobre los libros que había llevado y sus respuestas me demostraban que efectivamente los había leído.
Una vez se llevó “El varón rampante” de Italo Calvino, y a las pocas horas volvió a buscar otra cosa”¿Lo empezó y no le gustó?” recuerdo haberle preguntado. “Ya lo leí todo”, me contestó. Le dije que no era posible en tan poco tiempo, y le pedí que me lo comentara. Me lo contó de pe a pa…”
(Domingo Maestro, dueño de La Feria del Libro, de 18 de Julio y Yaguarón, entrevistado por Di Candia).
TOMADO DE::  http://www.republica.com.uy/zelmar-90-anos/

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