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EL TIEMPO OSCURO DE LOS LEVIATANES
El conjunto de normas e instituciones que reglamentaban gran parte de la convivencia entre estados nacionales ha sido enterrado por quien fue su creador: EEUU. SEGUIR LEYENDO AC脕
Desde 1945, las relaciones interestatales intentaron regularse por tres principios b谩sicos: a) el respeto mutuo de la soberan铆a territorial de los estados; b) la aceptaci贸n compartida de que cada pa铆s debe resolver internamente sus asuntos pol铆ticos sin interferencia extranjera; c) la resoluci贸n pac铆fica de controversias entre estados (Carta ONU, art. 2). Ciertamente much铆simas veces no se cumpl铆an, como con las invasiones norteamericana a Vietnam, Puerto Rico, Irak, Libia; rusas a Checoslovaquia, Hungr铆a, o europeas en Yugoslavia, Afganist谩n, etc. Las grandes potencias, en funci贸n de intereses comerciales o geopol铆ticos, pod铆an violar puntualmente esas reglas, pero era un destino-fuerza en torno a la cual se regulaban los v铆nculos y legitimidades de las acciones estatales.
MADURO CONTRA EL AZUFRE
EEUU fue a secuestrar al presidente Nicol谩s Maduro buscando construir, 36 a帽os despu茅s un Noriega, pero todo parece que le va a salir un Mandela. Ante el tribunal que pretende juzgarle en Nueva York, Maduro afirm贸: “Soy el presidente de Venezuela, soy un prisionero de guerra, soy inocente”. Tienen que tratarlo y juzgarlo como el presidente constitucional de Venezuela.
LAS MANIOBRAS DE EE UU CONTRA VENEZUELA
Cuatro d铆as despu茅s del bombardeo y el secuestro de Nicol谩s Maduro, Venezuela entra en una fase cr铆tica. Delcy Rodr铆guez asume como presidenta encargada mientras Washington abandona coartadas judiciales y exhibe su objetivo central: el petr贸leo y el control pol铆tico. Analizamos qu茅 busca ahora Donald Trump, el margen real del alto mando venezolano, la irrelevancia de la oposici贸n tradicional y la guerra medi谩tica en torno a la figura de Delcy. Adem谩s, radiografiamos a Stephen Miller, el ide贸logo m谩s radical del trumpismo, y conversamos con Breno Altman sobre escenarios inmediatos, negociaci贸n forzada, coerci贸n y consecuencias regionales.
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¿A qu茅 se debe el envalentonamiento de Trump para su nueva pol铆tica de agresiones?
Detr谩s de la expansiva pol铆tica injerencista de los 煤ltimos d铆as del presidente de EE.UU., Donald Trump, est谩 el auge petrolero de su pa铆s, seg煤n report贸 este viernes Axios.
Se estima que EE.UU. era un importador neto de crudo hasta el 2019, cuando empez贸 a exportar m谩s y ahora, en medio del excedente mundial y los bajos precios en los surtidores, se "est谩n impulsando las ambiciones de pol铆tica exterior de Trump". SEGUIR LEYENDO AC脕
LA CUESTION COLONIAL
Hay temas de los que nos desentendemos. Son demasiado lejanos en el espacio como para creer que nos incumban –eso pensamos–. O est谩n demasiado difuminados en el horizonte del tiempo como para que nos alcancen o nos fijemos en ellos –eso si nos acordamos de ellos. La cuesti贸n colonial es sin duda uno de estos temas poco pensados y sobre todo poco aplicados cuando se trata de explicar la geopol铆tica actual, especialmente en lo que se refiere a dos conflictos tan distintos como la ocupaci贸n marroqu铆 del S谩hara Occidental o el genocidio actual en Gaza. Sin embargo tienen en com煤n lo que el pensador martiniqu茅s Aim茅 C茅saire llam贸 en sus Discursos sobre el colonialismo (1955) una «salvajizaci贸n» donde se impone un modo de ver el mundo que no s贸lo es ciego o intolerante ante lo que es distinto, sino que, desde una supuesta superioridad, desencadena una serie de desgarros y destrucciones a todos los niveles de los que luego se desentiende.
¿Qu茅 es lo colonial?, ¿qu茅 es la colonizaci贸n?, ¿y qu茅 es lo colonizado? Lo colonial alude inicialmente al verbo latino colere, que significa cultivar, de ah铆 el t茅rmino colono (el que cultiva su tierra y su lugar), que pas贸 a denominar al que se apropia de tierras lejanas (y que piensa desocupadas, como si sus moradores no fueran nadie) y las cultiva. Tambi茅n colere se empleaba para hablar del cultivo de las almas a trav茅s de las virtudes o del saber (colere uirt?tem, art?s), de ah铆 los derivados «cultura» y «culto» que asocian el cultivo con la civilizaci贸n, pero la palabra colonizaci贸n y colonial quiebran esta relaci贸n aunque se escondan tras ella. Podemos comenzar por ponernos de acuerdo con lo que la colonizaci贸n no es. Como sostiene C茅saire no es «ni evangelizaci贸n, ni empresa filantr贸pica, ni voluntad de hacer retroceder las fronteras de la ignorancia, de la enfermedad o de la tiran铆a, ni propagaci贸n de Dios, ni difusi贸n del Derecho». Es poder, abuso, extracci贸n, deshumanizaci贸n, muerte y negaci贸n. Lo colonizado es lo despose铆do, lo tratado como inferior, lo que no tiene derechos, lo salvaje. Pero no, lo salvaje es lo colonizador que arrasa con toda cultura y civilizaci贸n. No hay virtud alguna en lo colonizador. No es mejor. Cosifica a las personas, desintegra culturas, roba tierras y aniquila posibilidades.
La l贸gica colonial es la l贸gica del avasallamiento, de la muerte y de la negaci贸n de los derechos de los otros sobre su propia tierra, de la que son despose铆dos al mismo tiempo que son «pose铆dos» por un sentimiento de inferioridad. Es la l贸gica de la negaci贸n de la civilizaci贸n porque deshumaniza a otros pueblos y a otras culturas, a otros modos de ser, de creer, de vivir, y puede por ello acabar con ellos amparados en la creencia de que est谩n en su derecho. La l贸gica colonial es otra perspectiva para entender el mal: la relacionada con los que est谩n convencidos de que pueden ocupar, sin posibilidad de reconocimiento de la alteridad, la tierra de otros, desposeerles de su hogar y desahuciarles de la vida. Es la l贸gica de la escuadra y el cartab贸n, de los autodenominados «civilizados» de la historia, del reparto en el que no hay parte ni nada se comparte para los pueblos que cultivaron y habitaron la tierra que se disputa. De las no superadas 茅pocas del colonialismo occidental y de la inercia de sus modos derivan muchos de los conflictos irresueltos de hoy. Los mismos a los que Occidente (Europa, Estados Unidos) trata como si fueran (¿ya?) un problema de otros. Los pa铆ses atravesados por la l贸gica colonial, como indic贸 Frantz Fanon, suelen ser racistas, de modo que el lastre de esta l贸gica lleva el germen, a veces escondido y negado, de sociedades que consideran que hay colectivos inferiores a otros, migrantes que no tienen derecho estar en el pa铆s de acogida.
La ocupaci贸n del llamado «S谩hara espa帽ol» por parte de Marruecos comenz贸 en 1975 tras la Marcha Verde. Esta colonia espa帽ola fue considerada incluso provincia espa帽ola (1958-1975). La creaci贸n del Estado de Israel sobre territorio palestino se llev贸 a cabo en 1948 con el precedente de la Declaraci贸n Balfour (1917), donde pa铆ses occidentales –como Reino Unido con respaldo de Estados Unidos– reconoc铆an el derecho del pueblo jud铆o a ocupar la que fuera la Antigua Tierra de Israel. De este modo, cuando el 煤ltimo de los soldados brit谩nicos abandon贸 Palestina tras el final del mandato brit谩nico en la regi贸n, se declar贸 en Tel Aviv el nacimiento del nuevo Estado. De nuevo las pol铆ticas de Occidente fueron las que hicieron un reparto de la tierra independientemente de qui茅n morara en ellas. Este conflicto no s贸lo no ha sido solucionado sino que ha escalado hasta la barbarie. No voy a entrar en lo pol茅mico de estas decisiones dada la extrema complejidad que entra帽a, pero s铆 me interesa se帽alar c贸mo muchos de los conflictos actuales est谩n directamente relacionados con la l贸gica colonial y con los problemas derivados de la forma en que las naciones occidentales se han desentendido de ellos. El desentendido no es aquel que no entiende, sino aquel que finge no saber lo que sucede, que dice ignorar su implicaci贸n con algo o deja de ocuparse de aquello que de alguna forma es cosa suya. Si entender requiere un dirigirse hacia dentro de algo para poder comprenderlo, como indica su ra铆z latina intendere, el desentender supone el movimiento contrario, el de alejarse, pero dada su implicaci贸n en el asunto, es un alejarse que al tratar de borrar sus huellas hace m谩s dif铆cil comprender los or铆genes del conflicto, sus l贸gicas y, por tanto, acertar en el an谩lisis para plantear soluciones.
Habr铆a que recordar a la luz de esta perspectiva aquello que dijera tambi茅n C茅saire: «Una civilizaci贸n que se muestra incapaz de resolver los problemas que su funcionamiento suscita es una civilizaci贸n decadente. Una civilizaci贸n que decide cerrar los ojos a sus problemas cruciales es una civilizaci贸n enferma. Una civilizaci贸n que escamotea sus principios es una civilizaci贸n moribunda». Quiz谩 por ello, aunque suponga un fuerte ejercicio de autocr铆tica, sea preciso comenzar a entender c贸mo en Occidente tenemos cerca, espacial y temporalmente, el da帽o que afecta a «los condenados de la tierra», por recordar un t铆tulo de Fanon, pero no para mortificarse, sino para comenzar a dar respuesta ante lo que sucede teniendo claros los factores que intervienen y dejar de apoyar, justificar o mirar hacia otro lado ante las acciones ejecutadas por aquellas naciones que siguen funcionando con el poder colonial que siempre ha conducido al dolor, al sufrimiento y a la muerte.
Esta es la tragedia del siglo XXI: la consolidaci贸n e interiorizaci贸n silenciosa de una estructura de corte fascista donde afirmar la existencia pasa por negar los derechos del otro y destruirlo. No se olvide que, como indic贸 Hannah Arendt, colonialismo, imperialismo y fascismo van de la mano.
Fuente: https://www.lamarea.com/2025/12/25/la-cuestion-colonial/
Navidad Este es el 煤nico pa铆s de Latinoam茅rica que no celebra oficialmente la Navidad: ¿褋u谩l es la raz贸n?
En su lugar, las autoridades han establecido un feriado no laborable conocido como el D铆a de la Familia.
Aunque la mayor铆a de la sociedad uruguaya celebra la Navidad el 25 de diciembre, al igual que en muchos otros pa铆ses cat贸licos, Uruguay es la 煤nica naci贸n de Latinoam茅rica donde esta festividad no est谩 oficialmente reconocida por el Estado.
En su lugar, las autoridades han establecido un feriado no laborable conocido como el D铆a de la Familia. Esta peculiaridad se explica por el laicismo promovido por los gobiernos de este pa铆s sudamericano, cuyas pol铆ticas se consolidaron a principios del siglo XX al profundizar la separaci贸n entre la Iglesia y el Estado.
As铆, en 1919 se redefinieron los feriados nacionales y se eliminaron las denominaciones religiosas del calendario oficial. A partir de entonces, la Navidad pas贸 a ser denominada como D铆a de la Familia y dej贸 de celebrarse oficialmente.
Y no es la 煤nica celebraci贸n religiosa reconocida que ha sufrido cambios. Por ejemplo, el 6 de enero, conocido popularmente como el D铆a de los Reyes Magos, se denomina en Uruguay D铆a de los Ni帽os. Adem谩s, la Semana Santa se conoce como Semana del Turismo, y la celebraci贸n del D铆a de la Virgen, el 8 de diciembre, ha sido declarada como el D铆a de las Playas. Fuentes de la RT
El bloqueo petrolero de Washington inicia una ofensiva contra Venezuela y Am茅rica Latina
Este bloqueo se suma a una serie de ataques estadounidenses contra embarcaciones en la regi贸n, oficialmente realizados en nombre de la “guerra contra las drogas” (war on drugs). Sin embargo, seg煤n la jefa de gabinete de Trump, forma parte de la campa帽a para derrocar a Maduro. Ella declar贸 que Trump “quiere seguir bombardeando barcos hasta que Maduro se rinda”. Ya han muerto casi cien personas como resultado de estas acciones.
Escenario conocido
Para justificar esta agresi贸n b茅lica la Casa Blanca recurre a un guion familiar. Trump firm贸 un decreto que calificaba el fentanilo de “arma de destrucci贸n masiva” y afirma que los “enemigos de Estados Unidos lo usan para matar estadounidenses”, a pesar de que esta sustancia no proviene de Venezuela. Al igual que en 2003 con la invasi贸n de Irak, un supuesto riesgo de seguridad se infla hasta convertirlo en una amenaza existencial.
En Irak no hab铆a armas de destrucci贸n masiva, pero la invasi贸n trajo d茅cadas de caos e inestabilidad. El secretario de Estado, Marco Rubio, advirti贸 tambi茅n que Ir谩n y Hezbollah “han plantado su bandera” en Venezuela, de la misma manera que en su d铆a se inventaron relatos que vinculaban a Al Qaeda con Saddam Hussein.
Otros pol铆ticos repiten consignas ya conocidas: Maduro representar铆a ahora “una amenaza existencial”, la guerra ser铆a “un trabajo f谩cil” y la intervenci贸n deber铆a “transformar” la regi贸n con “libertad y democracia”, present谩ndola como un nuevo “faro de esperanza”.
Los paralelismos con 2003 son innegables: de nuevo se criminaliza a un enemigo, se exagera una amenaza y se vende la guerra como una operaci贸n r谩pida y liberadora. Solo han cambiado los nombres y el mapa; el guion sigue siendo el mismo.
Motivos
La fijaci贸n de Washington con Venezuela no es dif铆cil de entender. A ojos de la Casa Blanca, el pa铆s comete tres ‘pecados’ cardinales: posee las mayores reservas de petr贸leo del mundo sobre las que Estados Unidos no tiene control, ejerce una pol铆tica exterior soberana con aliados como China, Rusia e Ir谩n, y utiliza sus riquezas para financiar programas sociales.
Desde la elecci贸n de Hugo Ch谩vez en 1998 Estados Unidos ha intentado imponer un cambio de r茅gimen mediante sanciones, intentos de golpe de Estado, presi贸n diplom谩tica y operaciones secretas.
Pero Venezuela es solo la primera pieza del domin贸. Cuba, Nicaragua, M茅xico, Brasil y Colombia son blanco de sanciones, amenazas comerciales, manipulaci贸n de elecciones y protestas orquestadas.
Esto se enmarca en la llamada “Doctrina Donroe”.i Marshall Billingslea, excolaborador tanto de Bush como de Trump, afirma que el objetivo final es toda la izquierda latinoamericana, “desde Cuba hasta Brasil, M茅xico y Nicaragua”.
La exjefa del Comando Sur, la general Laura Richardson, admiti贸 recientemente de forma abierta de qu茅 se trata realmente: el control de la enorme riqueza de recursos de Am茅rica Latina – petr贸leo, litio, oro y tierras raras – como fundamento del poder militar y tecnol贸gico occidental, con las reservas de petr贸leo de Venezuela como trofeo principal.
Estados Unidos necesita estos recursos para cortar su dependencia de China y prepararse para un futuro conflicto con el gigante asi谩tico.
Consecuencias dram谩ticas.
Las consecuencias de este bloqueo son dram谩ticas para Venezuela. El petr贸leo es la arteria financiera vital del pa铆s, ya que representa al menos el 95 % de todos los ingresos en divisas.
Las recientes sanciones de Estados Unidos, incluida la confiscaci贸n de un petrolero, dificultar谩n a煤n m谩s la venta de crudo en el extranjero. Se estima que hasta el 30 % de las exportaciones entra en zona de riesgo, dado que navieras y compradores se retiran por temor a las represalias de Washington.
Adem谩s, la producci贸n petrolera venezolana es hoy m谩s de un 70 % inferior a la de finales de los noventa, lo que sit煤a al pa铆s alrededor del puesto 21 a nivel mundial. Las sanciones tambi茅n ahuyentan a los aliados: incluso Rusia y China se lo pensar谩n dos veces antes de volver a invertir en el sector petrolero venezolano.
Hasta el 80 % de los ingresos del Estado corre el riesgo de desaparecer, lo que provocar铆a escasez de alimentos, transporte y bienes b谩sicos, y generar铆a como consecuencia una migraci贸n masiva.
Reacciones
El gobierno de Venezuela condena el bloqueo calific谩ndolo de “grotesca amenaza” y “pirater铆a internacional”. Desde que comenz贸 la amenaza de guerra, el presidente Maduro ha reaccionado con ejercicios de defensa nacional, pero al mismo tiempo ha hecho llamamientos al di谩logo. En distintas partes del pa铆s, milicias ciudadanas, polic铆a y ej茅rcito realizan maniobras para proteger la infraestructura.
A pesar de los buques de guerra y las sanciones, la vida cotidiana en Venezuela transcurre en gran medida con normalidad. En los barrios populares, la gente se organiza en consejos comunales. Seg煤n Anais M谩rquez, “tanto Ch谩vez como ahora Maduro se apoyan en un pueblo organizado y movilizado”. Una encuesta de finales de septiembre otorga a Maduro un 65 % de apoyo.
El historiador Miguel Tinker Salas subraya que “los venezolanos est谩n decididos a oponerse a una intervenci贸n de Estados Unidos” y que incluso los opositores a Maduro “no se quedar谩n de brazos cruzados permitiendo que se desmantelen sus derechos”.
En Am茅rica Latina, diversos movimientos sociales preparan, inspirados en la Guerra Civil Espa帽ola, brigadas internacionalistas para ayudar a defender a Venezuela contra la agresi贸n estadounidense.
Dentro de Estados Unidos existe una fuerte resistencia tanto a una intervenci贸n militar como al bloqueo petrolero, debido a que los riesgos son gigantescos y los beneficios inciertos. El 70 % de la poblaci贸n se opone a una intervenci贸n militar.
Los ciudadanos estadounidenses est谩n agotados de la guerra tras Irak y Afganist谩n, y no consideran a Venezuela una amenaza directa. Incluso sectores republicanos creen que el presidente no puede iniciar un nuevo conflicto sin la luz verde del Congreso.
¿Y Europa?
Cualquier otro pa铆s que decretara un bloqueo petrolero ilegal y cometiera cr铆menes de guerra recibir铆a una firme condena y probables sanciones por parte de la UE.
En la declaraci贸n conjunta de la cumbre del 9 de noviembre entre la UE y los pa铆ses de Am茅rica Latina y el Caribe se afirmaba: “Reiteramos nuestra oposici贸n a la amenaza o al uso de la fuerza y a cualquier acci贸n que no sea conforme con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.”
Sin embargo, estas palabras suenan vac铆as, ya que actualmente no hay rastro de dicha “oposici贸n”. Ni la presidenta de la Comisi贸n, Ursula von der Leyen, ni la Alta Representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, han condenado el bloqueo ni los actos de guerra de Estados Unidos.
Alemania no fue m谩s all谩 de expresar su “preocupaci贸n”. Berl铆n advierte que la medida puede poner en peligro la estabilidad regional y pide evitar pasos que aviven las tensiones. Pura ret贸rica.
Los dirigentes europeos repiten 煤ltimamente al un铆sono que quieren actuar de manera independiente de Washington y seguir una l铆nea propia. Pero a la hora de la verdad, recaen una y otra vez en la misma y obstinada sumisi贸n.
La agresi贸n contra Venezuela no es un incidente aislado, sino un precedente peligroso que puede arrastrar a todo el continente latinoamericano a una espiral de chantaje econ贸mico, guerra y caos. Quien hoy guarda silencio sobre el bloqueo de Caracas, legitima ma帽ana nuevos ataques contra La Habana, Managua, Bogot谩 o Ciudad de M茅xico.
Es urgente que las fuerzas progresistas de todo el mundo – sindicatos, movimientos sociales, partidos e intelectuales – se organicen en un frente amplio contra esta l贸gica imperialista de guerra.
La resistencia contra el bloqueo a Venezuela es m谩s que solidaridad con un solo pa铆s. Es una lucha por la paz, la soberan铆a y la justicia social en toda Am茅rica Latina y el mundo.
Nota:
i La “Doctrina Donroe” es un nuevo apodo para la actual pol铆tica exterior de Trump en las Am茅ricas, un juego de palabras entre la Doctrina Monroe y “Don” (Donald Trump).
Esta doctrina considera a toda Am茅rica (del Norte y del Sur) una esfera de influencia exclusiva de Estados Unidos. Justifica el uso de medios coercitivos —intervenciones militares, despliegue de buques de guerra en el Caribe, sanciones y presi贸n econ贸mica— para frenar la migraci贸n, el narcotr谩fico y, sobre todo, la influencia de China y Rusia en la regi贸n.
A diferencia de la Doctrina Monroe original (1823), que esencialmente advert铆a a Europa que se mantuviera fuera del hemisferio occidental, la Doctrina Donroe va mucho m谩s lejos al tratar a la regi贸n como una especie de frente interno estadounidense ampliado.
Marc Vandepitte es miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH)
Fuente: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2025/12/17/irak-scenario-20-olieblokkade-van-washington-opent-aanval-op-venezuela-en-latijns-amerika
Rebeli贸n ha publicado este art铆culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Lula sobre tensi贸n en el Caribe: Nadie dice concretamente por qu茅 Trump hace esa guerra
El presidente de Brasil, Luiz In谩cio Lula da Silva, manifest贸 este jueves que "nadie" dice en concreto por qu茅 su par estadounidense, Donald Trump, tiene una actitud hostil en contra del Gobierno venezolano, en el contexto de las agresiones militares estadounidenses en el Caribe.
El mandatario brasile帽o asever贸 que se comunic贸 con su hom贸logo venezolano, Nicol谩s Maduro, y con Trump para saber m谩s sobre la cuesti贸n de Venezuela.
SOCIEDADPocos saben que los dulces “Los Nietitos” y la marca “Nix” ahora son de multinacionales
La presencia de capitales extranjeros en Uruguay contin煤a en aumento y alcanza a sectores estrat茅gicos como la industria alimentaria, la construcci贸n, el agro y las bebidas. Aunque muchas marcas mantienen su nombre y su identidad local, ya no pertenecen a empresarios uruguayos. Seg煤n estimaciones difundidas en distintos estudios p煤blicos, entre el 35% y el 40% del territorio productivo del pa铆s est谩 en manos extranjeras, una tendencia que tambi茅n se replica en empresas emblem谩ticas.
EEUU. La Doctrina Monroe acecha el Caribe
El Partido por la Victoria del Pueblo declara su m谩s absoluto repudio a la escalada militar del presidente Donald Trump contra la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela.(m谩s…)
Avanza la identificaci贸n del horror en La Perla
Luego de la recolecci贸n de una importante cantidad de restos 贸seos humanos empieza el trabajo de clasificaci贸n, identificaci贸n y cotejo con las muestras existentes. Son huesos mezclados y no esqueletos completos ya que, como dijeron testigos, los cuerpos fueron removidos y trasladados luego de ser enterrados. SEGUIR LEYENDO AC脕
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