En su último mensaje, Seregni convocó a una reconstrucción moral del país


Seregni
Por : Luis Casal Beck
El general Liber Seregni, líder emblemático de la izquierda uruguaya, pronunció su último discurso en la noche del 19 de marzo de 2004, en que se cumplían dos décadas de su liberación de la cárcel política, en el Paraninfo de la Universidad, totalmente desbordado. El acto fue organizado por los antiguos estudiantes de la “generación del 83”, que en medio del oprobio, vencieron su miedo, se unieron y resistieron a la dictadura. Ideario reconstruye aquellas circunstancias.
Liber Seregni, con su salud deteriorada, anunció el 13 de diciembre de 2003, día en que cumplió los 87 años, que se retiraba de la vida pública, y ponía termino a las actividades del Centro de Estudios Estratégicos 1815, que había fundado seis años antes. Gráficamente, quien presidido el Frente Amplio durante cinco lustros (1971-1996) y en el ciclo dictatorial (1973-1984), se constituyó en uno de los “preso de conciencia” mas importantes a nivel mundial, dijo “medio en broma, medio en serio (…) que se recluiría “en el ropero” (ver: Historia Uruguaya. Serie “los caudillos”. Liber Seregni, la unidad de las izquierdas, de Gerardo Caetano, Salvador Neves, EBO, 2012). Después se sabría que estaba enfermo de cáncer.
La noticia, generó sorpresa, En sus periódicas reuniones, integrantes de la llamada “generación de 1983”, -que en reclamo de libertad y una educación democrática, organizó en setiembre de 1983 la “Semana del Estudiante”, con una marcha por 18 de julio y bulevar Artigas que culminó con un acto en el estadio Franzini, del Parque Rodó, Montevideo- plantearon la posibilidad de ir a saludar al viejo general, en el balneario Costa Azul (Canelones), donde solía instalarse durante el verano.
Gonzalo Ponce, se contactó entonces con la secretaria de Seregni (María Elena Martínez), que hizo la consulta. Seregni estaba de acuerdo. La fecha quedó pactada para la última semana de enero de 2004. En distintos vehículos, aquellos antiguos militantes de la resistencia, se trasladaron a Costa Azul. La comitiva estuvo integrada por Lucía Arzuaga (médica), Pedro Arzuaga (ingeniero), Gonzalo Ponce (ingeniero, que había hecho el enlace inicial), Benjamin Liberoff (principal de una empresa de turismo aéreo), Hugo Rodríguez (médico), Alicia Oschendorf (abogada), Oscar Rocca (abogado). Liberoff estaba acompañado por su esposa, Esther Paulos.
La reunión se desarrolló entre las 19 y las 21.30. Seregni, tenía muy buen aspecto, y estaba contento. Los visitantes le llevaron de regalo un libro publicado para conmemorar aquellos hechos de 1983 (“Historia de la Resistencia. Memoria de Semana 83”, de noviembre de 2003), una casette y un CD rom, con imágenes de aquel período tan fermental de nuestra pasado reciente. No hubo agenda. Se hablaron todos los temas.(ver fotos de la reunión de Costa Azúl).
Los visitantes se enteraron con los días, que Seregni hablaba de aquel encuentro con mucha emoción. Lo hizo entre sus amigos, en sus paseos por el balneario, al saludar a los vecinos. Hasta que alguien de la “generación del 83”, disparó una pregunta de inesperadas consecuencias: ¿y si volvemos a visitarlo?. Y ahí, se estableció un vínculo estrecho, entre estos referentes generacionales y el anciano general, y nació la idea de organizar un acto recordando los 20 años de su liberación el día 19 de marzo. Inicialmente, los médicos consideraron poco prudente exponer a Seregni a una actividad pública tan fatigante, pero después de muchas conversaciones, marchas y contramarchas, cedieron. El más animoso de todos era el propio Seregni que quería decir su última palabra.
La invitación enviada a todos los partidos y organizaciones sociales, decía: “mas allá de toda posible coincidencia o divergencia con las opciones políticas por él asumidas, Seregni encarna y representa un conjunto de valores que se hace necesario rescatar y proyectar hacia el futuro del país (..) es un símbolo vivo de la lucha por la democracia y la libertad” (ver recuadro). La respuesta fue muy grande. El Paraninfo de la Universidad de la República, estuvo poblado por exponentes de todo el arco político, aquel 19 de marzo de 2004. El acto comenzó poco antes de las 19 horas, y se extendió algo más de una hora.
Lucia Arzuaga –que siendo estudiante de medicina, fue detenida en 1983, y estuvo presa más de un año por su militancia-, habló en nombre de los organizadores. Seregni, de traje azul y corbata al tono, recordó el significado de aquella fecha (19/3/1984), la situó en perspectiva. Puso el énfasis en los grandes mojones en el debilitamiento del autoritarismo (el plebiscito de 1980, las elecciones de 1982, las acciones de resistencia de 1983, ), y las claves de la estrategia seguida por la oposición democrtática “(en) una línea de concertación, movilización y negociación que finalmente terminó con la recuperación de las libertades y de la democracia” (ver recuadro con aspectos centrales de su discurso).
Tres meses después, Seregni salió por última vez de su casa. Lo hizo el 27 de junio para votar en las internas del Frente Amplio, cuyo único precandidato presidencial, era Tabaré Vázquez, que en aquel año ganó en primera vueltas las elecciones realizadas en octubre, convirtiéndose en presidente de la República. El 31 de julio, falleció, siendo objeto de grandes homenajes populares.
Discurso en el Paraninfo de la UdelaR
Cambiar la realidad con el espíritu que animó a la generación de 1983
“(…) Mis amigos, todo lo que hice, lo bueno y lo malo, lo acertado y lo erróneo, fue a plena conciencia. Traté de perseguir el paradigma de decir lo que se piensa y hacer lo que se dice. A veces pude hacerlo y otras no; porque yo también sentí, como muchos de ustedes, la vigencia del dilema que planteara Max Weber hace ochenta años(…) la posible oposición entre la ética de las convicciones y la ética de las responsabilidades. Cuando uno tiene un cargo, cuando uno habla en nombre de otros, no es uno sólo el que habla, y eso limita seriamente las posibilidades de expresión propia.
Esto debe ser tenido muy en cuenta por todos nosotros, cuando juzgamos las conductas de gobernantes y de líderes políticos. Por eso, hasta que pude desprenderme de las ataduras de mis responsabilidades, recién entonces pude hablar, por mi y para mí, y ser auténtico. Así, dije mi verdad, la mía, no “la verdad”. Dije mi verdad, que en ocasiones pudo chocar, herir a alguien. Pero no fue mi propósito, ni lastimar ni herir a nadie. Y si en algún momento eso pasó, aquí, públicamente, presento mis excusas(…).
Hubo un 19 de marzo y un año 84, porque antes había habido un año 83 (que) demostró que el régimen estaba históricamente terminado. Fue grávido en hechos memorables: las caceroleadas, la salida de la gente a la calle. Y tres acontecimientos (…) memorables: el 1 de mayo en la calle, después de 10 años, “La Semana de los Estudiantes”, con aquella magnifica marcha, aquella marcha por bulevar Artigas que terminó en el (estadio) Franzini (y) finalmente el Rio de la Libertad del Obelisco. Y junto con eso, mezclado, producto y al mismo tiempo, motor de los acontecimientos, la creación de tres institutos sociales fundamentales en la vida del país en aquel momento: ASCEEP, el PIT y FUCVAM, como expresión de la juventud, de los jóvenes y mayores, sindicales, y de una fuerza nueva, que estaba saliendo, que estaba naciendo: el movimiento cooperativo. Y junto con eso, también, por supuesto, Cinemateca, el canto popular, el teatro.
Todo eso fue lo que finalmente condujo al 19 de marzo de 1984.
(…) se había perdido el miedo al miedo (porque) en esa gesta, los jóvenes, los estudiantes de entonces que hoy convocan a este acto, tuvieron un papel protagónico (…) la generación del 83 salió de la sombra. Claro, sintieron miedo, convivieron con el miedo. Pero vencieron al miedo. Y eso fue fundamental en la lucha por la libertad y la recuperación de la democracia; (lograron) superar la intención del régimen de que cada uno viviera aislado de los demás, que cada uno se encerrara en si mismo como un erizo.
Fue entonces superar la barrera, la debilidad, el frío de lo individual y alcanzar la fuerza y la calidez de lo colectivo (…) Fue recrear la solidaridad, la confianza, la lealtad. Fue recuperar la dignidad humana en el mejor sentido el término, y, por sobre todas las cosas, recuperar el sentido de la vida (…) el valor del amor como fundamento de la relación humana. Recuperar los valores éticos y sociales, y saber que esa reconquista era posible, si la lucha era de todos para salir entre todos.
Permítanme ahora un recuerdo que es anterior a esa época, pero tiene que ver con esto. Fue, poco antes del quiebre institucional, en los primeros meses del 73. Ya había represión, ya había atentados, ya había miedo. Y yo conversaba con los jóvenes. Recuerdo una tardecita, casi de noche, en Treinta y Tres, en una escuelita suburbana, hablámos de ello. Y yo decía que la tribu se une en momentos de peligro: que había que juntarse para afrontar la situación. Y entonces, naturalmente, en la charla que manteníamos, surgió una frase que la maestrita con su linda letra escribió con tiza en el pizarrón de la clase: “unir mil miedos para formar un solo coraje”. Eran los tiempos que todos cantábamos “todos a una”, como en Fuenteovejuna. Y fue lo que hicieron en una escala mayúscula, los muchachos del 83.
Una condición primera para cualquier proyecto de recuperación, exige el cambio moral en nuestra sociedad. ¿Por qué? Porque la crisis, también provocó el encerramiento de la gente en si misma y el aislamiento. También afecto los valores societarios que tenemos que recuperar, y ésta es una tarea común a todas las fuerzas políticas y sociales de nuestro país en el momento actual. Esto es lo que es necesario: un espíritu militante, más allá de cualquier diferencia filosófica, doctrinaria, política o religiosa. Como fue el espíritu de la gente de la generación 83: sin banderías políticas, con la única bandera de querer la libertad y la dignidad humana(…) Bueno, pero debemos terminar. Me extendí demasiado en lo que debió ser sólo un agradecimiento. Pero, les pido que comprendan: esta es mi ùltima comparecencia pública y entonces es lógico que me aferre a ello (…).
Una reflexión final que hago, mis amigos, sin ninguna clase de dramatismo. Tengo plena conciencia que cuando uno abandona la vida pública se confina en un ropero del desván, valga la expresión un poco arcaica. Yo lo decidí y ustedes me conocen: lo voy a cumplir. Pero quiero decirles esto: a mi me gusta vivir, amo la vida, no me aferro a ella.
He dicho mil veces: la vida es pugna, la vida es lucha. Pero si es cierto el concepto latino cogito ergo sum (pienso, luego existo), no es menos cierto que si yo vivo, existo y soy. Y puedo penar. Entonces, mis amigos, dentro del ropero, seguiré pensando. No voy a molestar a nadie…si en algún momento siento la necesidad de pelear, lo haré(…)”.
Convocatoria: Liber Seregni, ética y coraje
“Tras el alejamiento del general Liber Seregni de la vida pública, creemos justo y oportuno tributar un reconocimiento a su ejemplar trayectoria.
Mas allá de toda posible coincidencia o divergencia con las opciones políticas por él asumidas, Seregni encarna y representa un conjunto de valores que se hace necesario rescatar y proyectar hacia el futuro del país.
Es un símbolo vivo de la lucha por la democracia y la libertad.
En su dilatada actividad política –fuera y dentro de la cárcel, como dirigente partidario o como ciudadano-, ha dado pruebas del mayor desprendimiento personal, priorizando siempre los intereses generales del país por sobre el cálculo de conveniencias o pequeñas ventajas coyunturales.
En su prédica, se ha destacado, de manera muy nítida, tanto la aversión hacia el doble discurso como el coraje personal para expresar abiertamente su pensamiento, sin medir eventuales costos políticos de sus opiniones.
Los convocantes, un grupo de exmilitantes estudiantiles, invitamos a todas las personas, organizaciones e instituciones nacionales o extranjeras, sin exclusiones, a expresar la adhesión a este reconocimiento al general Liber Seregni.
El 19 de marzo de 2004, cuando se cumplan veinte años de la liberación del preso político mas emblemático de la dictadura militar uruguaya, será un momento propicio para plasmar este reconocimiento público a una figura que la historia nacional reconocerá como un gran abanderado de la ética política y el coraje ciudadano”.

 fuentes LA REPÚBLICA.


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