LA HISTORIA DE LOS DEPORTES EN LA TEJA


Cuando Pedro Millán en 1730 hizo el reparto de tierras de Montevideo, las tierras donde hoy se ubican La Teja. Tres Ombués y Pueblo Victoria fueron otorgadas a Rodríguez Velazco y Bello, para en 1750 este vendérselas a la Compañía de Jesús (Jesuítas), quienes le dieron el primer nombre oficial a esta zona “Jesús María” (hoy una cañada en Tres Ombúes recuerda esta denominación), los vecinos decidieron ubicar el paraje con un nombre secular “Rincón de La Teja”, ya que los Jesuitas habían instalado en sus chacras una modesta factoría de tejas.

Carlos III de España, en su “Pragmática Sanción de 1767”, decide expulsar a los Jesuitas de todos los dominios españoles (inclusive los de ultramar) y es así que este paraje queda desolado.

Nuevamente y al igual que en 1730 las tierras vuelven a ser fiscales y se deciden pasar a remate público, donde Marcos Pérez y Francisco Antonio Maciel compran partes de las tierras.

Laffone, un inglés que había llegado a Montevideo en 1825, decide comprar estos terrenos a los sucesores de Maciel, donde el propio Laffone instalaría un saladero (donde hoy está ubicada la refinería de ANCAP), y fundaría en 1842 el Pueblo Victoria.   SEGUIR LEYENDO ACÁ

Pueblo Victoria, es la zona la cual hoy se identifica en los límites de Carlos María
 Ramírez entre Vicente Yañez Pinzón y
 Manuel Herrera y Obes hacia el Arroyo
 Miguelete.

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El 29 de Octubre de 1842 en el Hotel Claypoles, se funda el Victoria Cricket Club, el cual tendría base en el Pueblo Victoria , primer club deportivo de La Teja / Pueblo Victoria, del Uruguay, de América y del Mundo del cual se tiene registro siendo seguido por el Guy’s Hospital en 1843, en Reino Unido, el Dublin University F.C. en Irlanda en 1854 y el Liverpool en 1857 en Reino Unido también.  
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DE TROYA A LA RESISTECIA DE CUBA


 ¿Son los bloqueos económicos el nuevo asedio en la guerra imperial? En esta nueva temporada de #MisteriosDeLaHistoria​, el profesor Eduardo Rothe desentraña la oscura evolución de las tácticas de dominación. Desde los antiguos asedios que diezmaron ciudades como Troya, hasta los brutales bloqueos económicos contemporáneos que buscan someter a naciones soberanas.



Rothe nos lleva a través de la historia, recordando el heroico bloqueo a Venezuela en 1902 y la inquebrantable resistencia de Cuba, que por más de 60 años ha enfrentado escasez y pérdidas incalculables, demostrando una resiliencia ejemplar y contribuyendo al mundo en áreas como la salud.

No te pierdas este profundo análisis sobre cómo los imperios han utilizado y siguen utilizando la fuerza y la coerción, ya sea mediante asedios militares o bloqueos económicos, para imponer su voluntad y controlar los recursos del #SurGlobal​.

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Nadie sabe lo que puede un cuerpo


 Cuando Jean Pierre Rosero tenía 27 años, su familia contrató a matones para que lo secuestraran y lo sometieran a un tratamiento de conversión de la homosexualidad. Estuvo cautivo en una clínica en Ecuador, hasta que, gracias a la denuncia de sus amigas, una fiscal lo liberó. El peligro no cesó. Amenazado de muerte Jeanpi se exilió a Buenos Aires donde vive desde 2023. En Argentina logró darle otro sentido al maltrato y la violencia y ahora crea contenido erótico gay para la aplicación Only Fans. Cristian Alarcón, también sobreviviente de las terapias de conversión, investigó el caso durante cinco meses y aquí cuenta la historia.  SEGUIR LEYENDO ACÁ

¿Cómo parar a Donald Trump?


 
No es fuerza bruta, es fascismo

Las detenciones arbitrarias y la violencia explícita del ICE (U. S. Inmigration and Customs Enforcement) alcanzan niveles históricos. Parecen tener inmunidad absoluta aunque hasta el Congreso de Estados Unidos denuncie que el Estado viola los derechos humanos y mientras los analistas políticos lamenten afirmar: es fascismo. ¿Qué nos toca, además de ser testigos?  SEGUIR LEYENDO ACÁ

EL TIEMPO OSCURO DE LOS LEVIATANES



 Es catastrófico pero real. El “orden internacional basado en reglas” ha muerto.
El conjunto de normas e instituciones que reglamentaban gran parte de la convivencia entre estados nacionales ha sido enterrado por quien fue su creador: EEUU.  SEGUIR LEYENDO ACÁ


Desde 1945, las relaciones interestatales intentaron regularse por tres principios básicos: a) el respeto mutuo de la soberanía territorial de los estados; b) la aceptación compartida de que cada país debe resolver internamente sus asuntos políticos sin interferencia extranjera; c) la resolución pacífica de controversias entre estados (Carta ONU, art. 2). Ciertamente muchísimas veces no se cumplían, como con las invasiones norteamericana a Vietnam, Puerto Rico, Irak, Libia; rusas a Checoslovaquia, Hungría, o europeas en Yugoslavia, Afganistán, etc. Las grandes potencias, en función de intereses comerciales o geopolíticos, podían violar puntualmente esas reglas, pero era un destino-fuerza en torno a la cual se regulaban los vínculos y legitimidades de las acciones estatales.

BUSCANDO A LISETTE EN COLOMBIA (CONFLICTO Y PAZ EN DISPUTA)


 

MADURO CONTRA EL AZUFRE


 EEUU fue a secuestrar al presidente Nicolás Maduro buscando construir, 36 años después un Noriega, pero todo parece que le va a salir un Mandela. Ante el tribunal que pretende juzgarle en Nueva York, Maduro afirmó: “Soy el presidente de Venezuela, soy un prisionero de guerra, soy inocente”. Tienen que tratarlo y juzgarlo como el presidente constitucional de Venezuela.

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VENEZUELA NO ESTÁ REGALANDO EL PETRÓLEO


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EE UU PRETENDE EL PETRÓLEO DE VENEZUELA

 


LAS MANIOBRAS DE EE UU CONTRA VENEZUELA


Cuatro días después del bombardeo y el secuestro de Nicolás Maduro, Venezuela entra en una fase crítica. Delcy Rodríguez asume como presidenta encargada mientras Washington abandona coartadas judiciales y exhibe su objetivo central: el petróleo y el control político. Analizamos qué busca ahora Donald Trump, el margen real del alto mando venezolano, la irrelevancia de la oposición tradicional y la guerra mediática en torno a la figura de Delcy. Además, radiografiamos a Stephen Miller, el ideólogo más radical del trumpismo, y conversamos con Breno Altman sobre escenarios inmediatos, negociación forzada, coerción y consecuencias regionales.

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¿A qué se debe el envalentonamiento de Trump para su nueva política de agresiones?


 Detrás de la expansiva política injerencista de los últimos días del presidente de EE.UU., Donald Trump, está el auge petrolero de su país, según reportó este viernes Axios.

Se estima que EE.UU. era un importador neto de crudo hasta el 2019, cuando empezó a exportar más y ahora, en medio del excedente mundial y los bajos precios en los surtidores, se "están impulsando las ambiciones de política exterior de Trump".   SEGUIR LEYENDO ACÁ

LA CUESTION COLONIAL

 


Hay temas de los que nos desentendemos. Son demasiado lejanos en el espacio como para creer que nos incumban –eso pensamos–. O están demasiado difuminados en el horizonte del tiempo como para que nos alcancen o nos fijemos en ellos –eso si nos acordamos de ellos. La cuestión colonial es sin duda uno de estos temas poco pensados y sobre todo poco aplicados cuando se trata de explicar la geopolítica actual, especialmente en lo que se refiere a dos conflictos tan distintos como la ocupación marroquí del Sáhara Occidental o el genocidio actual en Gaza. Sin embargo tienen en común lo que el pensador martiniqués Aimé Césaire llamó en sus Discursos sobre el colonialismo (1955) una «salvajización» donde se impone un modo de ver el mundo que no sólo es ciego o intolerante ante lo que es distinto, sino que, desde una supuesta superioridad, desencadena una serie de desgarros y destrucciones a todos los niveles de los que luego se desentiende.

¿Qué es lo colonial?, ¿qué es la colonización?, ¿y qué es lo colonizado? Lo colonial alude inicialmente al verbo latino colere, que significa cultivar, de ahí el término colono (el que cultiva su tierra y su lugar), que pasó a denominar al que se apropia de tierras lejanas (y que piensa desocupadas, como si sus moradores no fueran nadie) y las cultiva. También colere se empleaba para hablar del cultivo de las almas a través de las virtudes o del saber (colere uirt?tem, art?s), de ahí los derivados «cultura» y «culto» que asocian el cultivo con la civilización, pero la palabra colonización y colonial quiebran esta relación aunque se escondan tras ella. Podemos comenzar por ponernos de acuerdo con lo que la colonización no es. Como sostiene Césaire no es «ni evangelización, ni empresa filantrópica, ni voluntad de hacer retroceder las fronteras de la ignorancia, de la enfermedad o de la tiranía, ni propagación de Dios, ni difusión del Derecho». Es poder, abuso, extracción, deshumanización, muerte y negación. Lo colonizado es lo desposeído, lo tratado como inferior, lo que no tiene derechos, lo salvaje. Pero no, lo salvaje es lo colonizador que arrasa con toda cultura y civilización. No hay virtud alguna en lo colonizador. No es mejor. Cosifica a las personas, desintegra culturas, roba tierras y aniquila posibilidades.

La lógica colonial es la lógica del avasallamiento, de la muerte y de la negación de los derechos de los otros sobre su propia tierra, de la que son desposeídos al mismo tiempo que son «poseídos» por un sentimiento de inferioridad. Es la lógica de la negación de la civilización porque deshumaniza a otros pueblos y a otras culturas, a otros modos de ser, de creer, de vivir, y puede por ello acabar con ellos amparados en la creencia de que están en su derecho. La lógica colonial es otra perspectiva para entender el mal: la relacionada con los que están convencidos de que pueden ocupar, sin posibilidad de reconocimiento de la alteridad, la tierra de otros, desposeerles de su hogar y desahuciarles de la vida. Es la lógica de la escuadra y el cartabón, de los autodenominados «civilizados» de la historia, del reparto en el que no hay parte ni nada se comparte para los pueblos que cultivaron y habitaron la tierra que se disputa. De las no superadas épocas del colonialismo occidental y de la inercia de sus modos derivan muchos de los conflictos irresueltos de hoy. Los mismos a los que Occidente (Europa, Estados Unidos) trata como si fueran (¿ya?) un problema de otros. Los países atravesados por la lógica colonial, como indicó Frantz Fanon, suelen ser racistas, de modo que el lastre de esta lógica lleva el germen, a veces escondido y negado, de sociedades que consideran que hay colectivos inferiores a otros, migrantes que no tienen derecho estar en el país de acogida.

La ocupación del llamado «Sáhara español» por parte de Marruecos comenzó en 1975 tras la Marcha Verde. Esta colonia española fue considerada incluso provincia española (1958-1975). La creación del Estado de Israel sobre territorio palestino se llevó a cabo en 1948 con el precedente de la Declaración Balfour (1917), donde países occidentales –como Reino Unido con respaldo de Estados Unidos– reconocían el derecho del pueblo judío a ocupar la que fuera la Antigua Tierra de Israel. De este modo, cuando el último de los soldados británicos abandonó Palestina tras el final del mandato británico en la región, se declaró en Tel Aviv el nacimiento del nuevo Estado. De nuevo las políticas de Occidente fueron las que hicieron un reparto de la tierra independientemente de quién morara en ellas. Este conflicto no sólo no ha sido solucionado sino que ha escalado hasta la barbarie. No voy a entrar en lo polémico de estas decisiones dada la extrema complejidad que entraña, pero sí me interesa señalar cómo muchos de los conflictos actuales están directamente relacionados con la lógica colonial y con los problemas derivados de la forma en que las naciones occidentales se han desentendido de ellos. El desentendido no es aquel que no entiende, sino aquel que finge no saber lo que sucede, que dice ignorar su implicación con algo o deja de ocuparse de aquello que de alguna forma es cosa suya. Si entender requiere un dirigirse hacia dentro de algo para poder comprenderlo, como indica su raíz latina intendere, el desentender supone el movimiento contrario, el de alejarse, pero dada su implicación en el asunto, es un alejarse que al tratar de borrar sus huellas hace más difícil comprender los orígenes del conflicto, sus lógicas y, por tanto, acertar en el análisis para plantear soluciones.

Habría que recordar a la luz de esta perspectiva aquello que dijera también Césaire: «Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que su funcionamiento suscita es una civilización decadente. Una civilización que decide cerrar los ojos a sus problemas cruciales es una civilización enferma. Una civilización que escamotea sus principios es una civilización moribunda». Quizá por ello, aunque suponga un fuerte ejercicio de autocrítica, sea preciso comenzar a entender cómo en Occidente tenemos cerca, espacial y temporalmente, el daño que afecta a «los condenados de la tierra», por recordar un título de Fanon, pero no para mortificarse, sino para comenzar a dar respuesta ante lo que sucede teniendo claros los factores que intervienen y dejar de apoyar, justificar o mirar hacia otro lado ante las acciones ejecutadas por aquellas naciones que siguen funcionando con el poder colonial que siempre ha conducido al dolor, al sufrimiento y a la muerte.

Esta es la tragedia del siglo XXI: la consolidación e interiorización silenciosa de una estructura de corte fascista donde afirmar la existencia pasa por negar los derechos del otro y destruirlo. No se olvide que, como indicó Hannah Arendt, colonialismo, imperialismo y fascismo van de la mano.

Fuente: https://www.lamarea.com/2025/12/25/la-cuestion-colonial/

"MÚSICA"


 

Navidad Este es el único país de Latinoamérica que no celebra oficialmente la Navidad: ¿сuál es la razón?

 
En su lugar, las autoridades han establecido un feriado no laborable conocido como el Día de la Familia.


Aunque la mayoría de la sociedad uruguaya celebra la Navidad el 25 de diciembre, al igual que en muchos otros países católicos, Uruguay es la única nación de Latinoamérica donde esta festividad no está oficialmente reconocida por el Estado.

En su lugar, las autoridades han establecido un feriado no laborable conocido como el Día de la Familia. Esta peculiaridad se explica por el laicismo promovido por los gobiernos de este país sudamericano, cuyas políticas se consolidaron a principios del siglo XX al profundizar la separación entre la Iglesia y el Estado.

Así, en 1919 se redefinieron los feriados nacionales y se eliminaron las denominaciones religiosas del calendario oficial. A partir de entonces, la Navidad pasó a ser denominada como Día de la Familia y dejó de celebrarse oficialmente.

Y no es la única celebración religiosa reconocida que ha sufrido cambios. Por ejemplo, el 6 de enero, conocido popularmente como el Día de los Reyes Magos, se denomina en Uruguay Día de los Niños. Además, la Semana Santa se conoce como Semana del Turismo, y la celebración del Día de la Virgen, el 8 de diciembre, ha sido declarada como el Día de las Playas.  Fuentes de la RT

El bloqueo petrolero de Washington inicia una ofensiva contra Venezuela y América Latina


 Este bloqueo se suma a una serie de ataques estadounidenses contra embarcaciones en la región, oficialmente realizados en nombre de la “guerra contra las drogas” (war on drugs). Sin embargo, según la jefa de gabinete de Trump, forma parte de la campaña para derrocar a Maduro. Ella declaró que Trump “quiere seguir bombardeando barcos hasta que Maduro se rinda”. Ya han muerto casi cien personas como resultado de estas acciones.
Escenario conocido

Para justificar esta agresión bélica la Casa Blanca recurre a un guion familiar. Trump firmó un decreto que calificaba el fentanilo de “arma de destrucción masiva” y afirma que los “enemigos de Estados Unidos lo usan para matar estadounidenses”, a pesar de que esta sustancia no proviene de Venezuela. Al igual que en 2003 con la invasión de Irak, un supuesto riesgo de seguridad se infla hasta convertirlo en una amenaza existencial.

En Irak no había armas de destrucción masiva, pero la invasión trajo décadas de caos e inestabilidad. El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió también que Irán y Hezbollah “han plantado su bandera” en Venezuela, de la misma manera que en su día se inventaron relatos que vinculaban a Al Qaeda con Saddam Hussein.

Otros políticos repiten consignas ya conocidas: Maduro representaría ahora “una amenaza existencial”, la guerra sería “un trabajo fácil” y la intervención debería “transformar” la región con “libertad y democracia”, presentándola como un nuevo “faro de esperanza”.

Los paralelismos con 2003 son innegables: de nuevo se criminaliza a un enemigo, se exagera una amenaza y se vende la guerra como una operación rápida y liberadora. Solo han cambiado los nombres y el mapa; el guion sigue siendo el mismo.
Motivos

La fijación de Washington con Venezuela no es difícil de entender. A ojos de la Casa Blanca, el país comete tres ‘pecados’ cardinales: posee las mayores reservas de petróleo del mundo sobre las que Estados Unidos no tiene control, ejerce una política exterior soberana con aliados como China, Rusia e Irán, y utiliza sus riquezas para financiar programas sociales.

Desde la elección de Hugo Chávez en 1998 Estados Unidos ha intentado imponer un cambio de régimen mediante sanciones, intentos de golpe de Estado, presión diplomática y operaciones secretas.

Pero Venezuela es solo la primera pieza del dominó. Cuba, Nicaragua, México, Brasil y Colombia son blanco de sanciones, amenazas comerciales, manipulación de elecciones y protestas orquestadas.

Esto se enmarca en la llamada “Doctrina Donroe”.i Marshall Billingslea, excolaborador tanto de Bush como de Trump, afirma que el objetivo final es toda la izquierda latinoamericana, “desde Cuba hasta Brasil, México y Nicaragua”.

La exjefa del Comando Sur, la general Laura Richardson, admitió recientemente de forma abierta de qué se trata realmente: el control de la enorme riqueza de recursos de América Latina – petróleo, litio, oro y tierras raras – como fundamento del poder militar y tecnológico occidental, con las reservas de petróleo de Venezuela como trofeo principal.

Estados Unidos necesita estos recursos para cortar su dependencia de China y prepararse para un futuro conflicto con el gigante asiático.
Consecuencias dramáticas.  



Las consecuencias de este bloqueo son dramáticas para Venezuela. El petróleo es la arteria financiera vital del país, ya que representa al menos el 95 % de todos los ingresos en divisas.

Las recientes sanciones de Estados Unidos, incluida la confiscación de un petrolero, dificultarán aún más la venta de crudo en el extranjero. Se estima que hasta el 30 % de las exportaciones entra en zona de riesgo, dado que navieras y compradores se retiran por temor a las represalias de Washington.

Además, la producción petrolera venezolana es hoy más de un 70 % inferior a la de finales de los noventa, lo que sitúa al país alrededor del puesto 21 a nivel mundial. Las sanciones también ahuyentan a los aliados: incluso Rusia y China se lo pensarán dos veces antes de volver a invertir en el sector petrolero venezolano.

Hasta el 80 % de los ingresos del Estado corre el riesgo de desaparecer, lo que provocaría escasez de alimentos, transporte y bienes básicos, y generaría como consecuencia una migración masiva.
Reacciones

El gobierno de Venezuela condena el bloqueo calificándolo de “grotesca amenaza” y “piratería internacional”. Desde que comenzó la amenaza de guerra, el presidente Maduro ha reaccionado con ejercicios de defensa nacional, pero al mismo tiempo ha hecho llamamientos al diálogo. En distintas partes del país, milicias ciudadanas, policía y ejército realizan maniobras para proteger la infraestructura.

A pesar de los buques de guerra y las sanciones, la vida cotidiana en Venezuela transcurre en gran medida con normalidad. En los barrios populares, la gente se organiza en consejos comunales. Según Anais Márquez, “tanto Chávez como ahora Maduro se apoyan en un pueblo organizado y movilizado”. Una encuesta de finales de septiembre otorga a Maduro un 65 % de apoyo.

El historiador Miguel Tinker Salas subraya que “los venezolanos están decididos a oponerse a una intervención de Estados Unidos” y que incluso los opositores a Maduro “no se quedarán de brazos cruzados permitiendo que se desmantelen sus derechos”.

En América Latina, diversos movimientos sociales preparan, inspirados en la Guerra Civil Española, brigadas internacionalistas para ayudar a defender a Venezuela contra la agresión estadounidense.

Dentro de Estados Unidos existe una fuerte resistencia tanto a una intervención militar como al bloqueo petrolero, debido a que los riesgos son gigantescos y los beneficios inciertos. El 70 % de la población se opone a una intervención militar.

Los ciudadanos estadounidenses están agotados de la guerra tras Irak y Afganistán, y no consideran a Venezuela una amenaza directa. Incluso sectores republicanos creen que el presidente no puede iniciar un nuevo conflicto sin la luz verde del Congreso.
¿Y Europa?

Cualquier otro país que decretara un bloqueo petrolero ilegal y cometiera crímenes de guerra recibiría una firme condena y probables sanciones por parte de la UE.

En la declaración conjunta de la cumbre del 9 de noviembre entre la UE y los países de América Latina y el Caribe se afirmaba: “Reiteramos nuestra oposición a la amenaza o al uso de la fuerza y a cualquier acción que no sea conforme con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas.”

Sin embargo, estas palabras suenan vacías, ya que actualmente no hay rastro de dicha “oposición”. Ni la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ni la Alta Representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, han condenado el bloqueo ni los actos de guerra de Estados Unidos.

Alemania no fue más allá de expresar su “preocupación”. Berlín advierte que la medida puede poner en peligro la estabilidad regional y pide evitar pasos que aviven las tensiones. Pura retórica.

Los dirigentes europeos repiten últimamente al unísono que quieren actuar de manera independiente de Washington y seguir una línea propia. Pero a la hora de la verdad, recaen una y otra vez en la misma y obstinada sumisión.

La agresión contra Venezuela no es un incidente aislado, sino un precedente peligroso que puede arrastrar a todo el continente latinoamericano a una espiral de chantaje económico, guerra y caos. Quien hoy guarda silencio sobre el bloqueo de Caracas, legitima mañana nuevos ataques contra La Habana, Managua, Bogotá o Ciudad de México.

Es urgente que las fuerzas progresistas de todo el mundo – sindicatos, movimientos sociales, partidos e intelectuales – se organicen en un frente amplio contra esta lógica imperialista de guerra.

La resistencia contra el bloqueo a Venezuela es más que solidaridad con un solo país. Es una lucha por la paz, la soberanía y la justicia social en toda América Latina y el mundo.
Nota:

i La “Doctrina Donroe” es un nuevo apodo para la actual política exterior de Trump en las Américas, un juego de palabras entre la Doctrina Monroe y “Don” (Donald Trump).
Esta doctrina considera a toda América (del Norte y del Sur) una esfera de influencia exclusiva de Estados Unidos. Justifica el uso de medios coercitivos —intervenciones militares, despliegue de buques de guerra en el Caribe, sanciones y presión económica— para frenar la migración, el narcotráfico y, sobre todo, la influencia de China y Rusia en la región.
A diferencia de la Doctrina Monroe original (1823), que esencialmente advertía a Europa que se mantuviera fuera del hemisferio occidental, la Doctrina Donroe va mucho más lejos al tratar a la región como una especie de frente interno estadounidense ampliado.

Marc Vandepitte es miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH)

Fuente: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2025/12/17/irak-scenario-20-olieblokkade-van-washington-opent-aanval-op-venezuela-en-latijns-amerika

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Lula sobre tensión en el Caribe: Nadie dice concretamente por qué Trump hace esa guerra


 El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, manifestó este jueves que "nadie" dice en concreto por qué su par estadounidense, Donald Trump, tiene una actitud hostil en contra del Gobierno venezolano, en el contexto de las agresiones militares estadounidenses en el Caribe.

El mandatario brasileño aseveró que se comunicó con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, y con Trump para saber más sobre la cuestión de Venezuela.