Capitalismo, placer y dolor.


 El placer y el dolor han sido abolidos, la angustia y la gratificación han ocupado su lugar. El sentido trágico de la vida se ha evanecido, no hay lugar para el destino, para lo fatal, porque en última instancia siempre todo depende de vos.

Toda aflicción pasa a ser entendida entonces como castigo y todo goce como una gratificación. El deseo se trasmuta en meta, en mero objetivo. Porque el hombre y la mujer han devenido en pura conciencia racional y el sujeto ha anulado la humanidad y negado nuestra carnalidad.

El anhelo ha sustituido al instinto, por irracionales e improductivos el placer y el dolor han sido prohibidos. El cuerpo todo ha devenido en un simple instrumento, se debe y se puede rendir más.

El sujeto no forma parte del cosmos, el sujeto habita el mundo sin formar parte de él, el sujeto está en abierta, constante y permanente agonía con el mundo y con el cuerpo que lo produce.    

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